Maickel Melamed, “Si tienes un sueño, haz que pase”

Redacción. Maickel Melamed tiene sobre sus hombros una historia luminosa llena de amor y de esfuerzo. Él es sin duda un claro ejemplo de desarrollo humano en la adversidad desde la niñez. Al nacer fue diagnosticado con “retraso motor”, debido a un asfixiamiento con el cordón umbilical, causando en su organismo un estado general que lo dejó sin posibilidad de moverse.

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Maickel Melamed ha participado en diversas maratones en varios países del mundo.

Maickel fue desde que llegó al mundo una buena noticia, no un problema. Su familia decidió desde el primer momento que no sería un niño sobreprotegido y que crecería como un niño más. Para ello hubo que explorar todas las opciones para ofrecerle un ambiente de exigencia, optimismo y alegría; “Era más el deseo que el temor”, apunta Maickel, y por ello todos los días sus padres le repetían “Nunca digas no puedo”. El amor y la perseverancia hicieron que Maickel, repleto de energía, empezara a moverse.

Por el camino pudo disfrutar del apoyo de múltiples “héroes y maestros”, como los llama él, para seguir luchando contra sus limitaciones, para seguir caminando hacia sus sueños, paso a paso hacia la meta. Su nana fue para Maickel una segunda mamá. Hablar sobre ella le sigue emocionando; “encantadora, venezolana, se apoderaba del lugar y me lo ofrecía… aprendió el alfabeto para enseñármelo!”.

Posteriormente Maickel ingresó por decisión propia en la misma escuela de sus hermanos y con el apoyo de sus amigos, amigas y profesores logró grandiosos resultados. Cuenta que sus compañeros se quedaban en el pasillo del colegio para jugar con él en vez de ir al patio y que cuando salía, si no jugaba al fútbol “era el entrenador o el dueño del equipo!”.

Maickel se graduó posteriormente como economista en la UCAB, vivió sólo en Londres y a su vuelta prefirió dedicarse a la educación, trabajando con organizaciones juveniles en Venezuela y Latinoamérica, ejerciendo como profesor de Ética y Valores, estudiando psicoterapia de la Gestalt y aficionándose al teatro y a los deportes extremos. Sin duda en su vida se han hecho muchas cosas bien.

Una de ellas fue evitar la sobreprotección, saber cuándo sus padres tenían que estar y cuando “tenían que soltar y dejarle solo”. Otra fue aceptarse y permitirse ser así, “eso es lo que hace que los demás se acerquen” y la más importante,  aceptar los errores y aprender de ellos. (Tomado de Unicef Venezuela)

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Maickel, desde su experiencia vital sabe que el liderazgo y el trabajo en equipo comienzan en la familia.
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Ha practicado deportes extremos como el parapente, paracaidismo, buceo, montañismo y atletismo, entre otros.

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