Las palabras, reflexión

En algún momento  de la vida me detuve a pensar si nuestras palabras son importantes  o, ¿simplemente  se las lleva el viento?
En ese tiempo de meditación  pude entender  que nuestras palabras son pequeños bloques que construyen nuestra vida.
Por esa razón es tan importante  cuidar lo que decimos acerca de nosotros  y de los demás.
Bendecir ( decir bien de alguien)
Maldecir (decir mal de alguien)
Cada una tiene sus frutos como lo es la ley de la vida.
Lo que siembras cosechas. No podemos negar que en ciertas etapas  de nuestro caminar somos tentados  a siempre hablar lo malo que ocurre en casa, en la escuela, en el trabajo, en el país, en la iglesia y en cada lugar o persona  que forma parte de nuestro entorno. La pregunta  es, ¿Qué obtenemos?  Bueno, una persona que su estilo de vida es siempre hablar lo malo; sus palabras  reflejan odio, resentimiento,  amargura y todos los frutos dañinos que proceden de lo malo.
Todo lo contrario que sucede al hablar  bien; los frutos siempre serán buenos, agradables  placenteros  y dignos de imitar.
Pero hay una verdad que no podemos obviar y es que todo lo que sale de nuestra boca simplemente  es la condición de nuestro corazón.
Si todas tus conversaciones  son negativas, críticas, chismes etc. puede ser que tú corazón se esté convirtiendo  en un basurero que al final sólo destile malos olores que salen a relucir en tus palabras, lo contrario a si tus conversaciones  son positivas, inspiran  y animan a otros etc. Entonces tú corazón podría estar convirtiéndose en una fuente de agua limpia y cristalina que destila alegría, paz, confianza, seguridad y felicidad.
Para saber qué hay en tu corazón  no necesitas ir a un especialista, sólo escucha lo que hablas y te darás cuenta.

Por: Madelis Coca

Licenciada en Periodismo

 

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